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Hoy os contaremos la historia secreta de Pegman Google, o dícese del muñequito naranja que lanzamos por Google Maps.

En un espacio indeterminado, allí donde tienen lugar las películas de Disney, encontramos a CM y K. Un peculiar matrimonio que acaba de tener a su tercer hijo, Orange. A pesar de la felicidad del nuevo nacimiento, un pequeño sentimiento de decepción inundaba el ambiente. Y es que, tanto los padres, como el resto de la familia, esperaban completar el difícil modelo RGB. Tras haber tenido ya a dos hijos mellizos, Red y Green. Pretendían con un Blue, recibir una “súper paga” del Estado.

Pasaron los años. Red y Green acababan de terminar sus estudios superiores con notables resultados, y se disponían a elegir su futuro profesional. A pesar de las numerosas oportunidades que se les brindaba en diferentes lugares del mundo, debido a su condición extraordinaria e inteligencia. Los hermanos optaron por formar parte de un equipo de investigación que desarrollaban obras de ingeniería en expansión.

Tras mucho esfuerzo y, gracias, en especial, a su meticuloso trabajo, los dos hermanos consiguieron implementar los semáforos en las primeras vías urbanas. Y como los que descubren los fenómenos en astronomía. Red y Green pudieron también ponerle cuerpo, color y figura a los peatones de todo el mundo.

imagen vectorizada de un semaforo

Sus padres no cabían más en sí de gozo por los grandes logros que estaban alcanzando sus hijos mayores. De igual manera lo sentía su hermano, Orange, cuyo amor y admiración por ellos era incomparable a pocas cosas en el mundo.

Mientras sus hermanos seguían cosechando éxitos, Orange trataba de encontrar su camino.  

Probó suerte en la hostelería, como acomodador de cine, figurante, caricaturista y, así, infinidad de trabajos que lo dejaban vacío interiormente.

Hasta que llegó un día cuando vio en el periódico un oferta inquietante y extraña. Decía así: “Empresa nueva en expansión busca una persona que inspire un personaje”, firmado Google. ¿Qué sería Google? Trató de buscar información sobre la nueva compañía, pero no la encontró. Eso no impidió que se presentara a la entrevista y que, sin entender muy bien su cometido, lo eligieran finalmente.

Durante los siguientes días su principal función fue dejarse tomar fotografías en todas las posturas posibles. Un trabajo exhausto, pero que valió la pena una vez que recibió su recompensa en forma de suculento cheque. Una suma que se incrementaba cada mes por haber firmado unos derechos de imágenes que todavía no sabía bien en que consistirían.

El por aquel entonces enigmático Google se convirtió en un gigante empresarial. Un Orange sorprendido observó que poco a poco sus ingresos se multiplicaban gracias a un subprograma que lo utilizaba para geolocalizar puntos en lugares de todo el mundo. Se llamaba Google Street View.

Le pusieron por nombre Pegman Google, y empezó a ser cada vez más popular entre los internautas.

Pegman Google con signo interrogativo al lado de un semáforo

Al hombre naranjito lo vestían de diferentes formas en función de la época o del evento que se celebrara. De verde durante el día de San Patricio o con gorro de Papá Noel durante la Navidad.

Orange se sentía espléndido por tener la oportunidad de viajar a los lugares más inhóspitos e insospechados del globo terráqueo. Su hasta ahora tara genética, se había convertido en su gran baza para conseguir lo único que siempre había deseado. El deseo de que sus padres se sintieran tan orgullosos de él como de sus hermanos mayores.

Pero, como pasa siempre, su triunfo se tornó en celos y envidias. Y los primeros de ellos fueron Red y Green.

Sus hermanos idearon la forma de deshacerse de Orange.

Primero probaron suerte enviándolo al Barrio de Tepito, en la Ciudad de México, donde hasta lo amenazaron con una pistola. Por suerte, lo dejaron en paz al comprobar que su color no se debía a que estuviera recubierto de oro.

Pegman Google en un barrio conflictivo de México

Más tarde, los hermanos lo enviaron a La favela de Rocinha, en el sur de Río de Janeiro- Brasil. Allí fue donde conoció el amor por primera vez.

Pegman Google en una favela de Río de Janeiro

Dado que Pegman lograba salir de todas las situaciones sano y salvo, los hermanos probaron con otros métodos.

Lo lanzaron al océano Pacífico para que se ahogara, y nada.

Pegman Google siendo lanzado en el Océano Pacífico

Lo dejaron caer contra la Siberia Rusa para que se congelara, y, hábilmente, se convirtió en pingüino.

Pegman Google lanzado en la fría Siberia Rusa

Al final llegaron a la conclusión de que “si no puedes con tu enemigo, lo mejor es unirse a él”. Por eso, a partir de ese momento y hasta la actualidad. Los tres hermanos se han dedicado a mezclarse para crear los diferentes Pantones de los conjuntos de la reina Elizabeth II de Inglaterra.

Y vivieron perdices y comieron felices. FIN

Y así es como acaba la historia secreta de Pegman Google.

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